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VIAJE AL ADN DE ARTBO EN CINCO OBRAS

La feria de arte más importante del país regresa este 25 de octubre al recinto de Corferias en Bogotá. En su versión de 2018, Artbo mantiene intactas algunas de las líneas que han marcado su destino en los años más recientes, pero también ha tratado de profundizar en algunos aspectos a través de diversas estrategias. Esta es una mirada breve a cinco de los componentes que hoy nutren el proyecto.

Grandes y públicos

Cruz Diez

En 2017, La Media Esfera Roja, una instalación de gran formato de Jesús Rafael Soto, se convirtió no solo en la pieza de bienvenida a Artbo sino en una de las obras más atractivas para el público de la Feria. En esta versión se espera que en ese sitial de honor sea ocupado por Transcromía, una instalación laberíntica diseñada pensando en el espacio de Corferias creada por el venezolano Carlos Cruz-Diez.

Si bien las dos piezas, así como el trabajo de otros artistas que trabajan en formatos no tradicionales y en ocasiones de grandes dimensiones hacen parte del proyecto Sitio que acoge estas iniciativas, su presencia en Artbo no responde solo a la intención de abrir sus puertas a diversas manifestaciones y lenguajes artísticos, más allá de lo complejo que pueda resultar el comercializar piezas como estas en el segmento de coleccionistas privados, sino que es también una alternativa para impulsar otro de los actores del mercado: el coleccionismo público y/o el gran coleccionismo.

Aplicando, eso sí, las definiciones al arte que se adquiere con la intención de ser exhibido en espacios públicos o semipúblicos con el objeto de que la ciudadanía en general pueda interactuar con él o relacionarse de diversas maneras y con el objeto de que ello impacte en la ampliación de públicos y el interés por las artes visuales.

Si bien los conceptos parecen separarse, podría decirse entonces que en la Artbo de hoy se evidencian con mayor claridad las acciones dirigidas a las diversas líneas de “consumo” que conforman el mercado, pero también la comprensión de que más allá de la Feria como espacio, la industria del arte y la producción en general requieren para crecer germinar antes en la ciudad y el gran público.

Un indicio de ello, es que además de las líneas tradicionales de formación, publicaciones y otros temas afines, Artbo 2018 arrancó meses antes con el formato de fin de semana. Un recorrido que incluyó a diversas galerías y espacios de muestra en Bogotá y que convocó no solo a los espectadores que habitualmente asisten a estos eventos, sino a la ciudadanía en general. Un recorrido que de manera parcial encuentra un cierre conceptual en la idea de impulsar el mercado que permite a los grandes formatos llegar a espacios públicos o semipúblicos y a la ciudadanía, a su vez, acceder a través de diversas vías a la producción de múltiples y diversos creadores.

Pequeños y privados

Así como se definieron acciones para llegar a grupos del mercado como coleccionistas ya establecidos y el coleccionismo de carácter más público, este año Artbo ha orientado parte de sus esfuerzos a impulsar a los nuevos coleccionistas, a los que apenas arrancan o están apenas constituyendo una colección particular.

De allí que hayan generado diversas actividades y materiales de apoyo orientados a quienes quieren invertir en obras que no superen en costo los seis millones de pesos. Este grupo de compradores cuenta con un catálogo especial en el que se presenta una selección de piezas de creadores de diversos puntos del globo que cumplen con el requerimiento del precio y con asesoría presencial para entender sus intereses y orientar conceptualmente su inversión o compra.

Si bien el interés de Artbo en la consolidación del coleccionismo como práctica recurrente en el mercado del arte nacional no surge en la versión 2018 de la Feria, sí se establecen ya líneas específicas que apuntan al crecimiento de un sector que sigue siendo pequeño en Colombia y que, si el mundo va hacia donde se espera, cada vez será más difícil de impulsar dentro de un modelo tradicional.

Es difícil predecir si las estrategias planteadas para formar y capturar a los múltiples actores del mercado, al menos en el área de comercialización, dan los resultados que se esperan y evidencian un crecimiento en el “consumo” de arte en el panorama nacional. Lo cierto hasta hoy es que dentro del formato que le define, y sin juzgar sus esfuerzos para sacar el arte de su selecto grupo de compradores y su público tradicional, la Feria se ha ido consolidando como una de los eventos más interesantes del sector, al menos en este lado del mundo, y como el más sólido del mundo artístico en nuestro país. Y no solo como una vitrina de venta sino como una acción permanente que le ha dado un lugar a las artes visuales en la vida cotidiana de los bogotanos.

Estado de Sitio

Clemencia Echeverry

Elegía es, ante todo, un capitulo de la narrativa en torno a la realidad nacional que ha ido construyendo Clemencia Echeverri a través de su obra. Pero es también el resultado de una bolsa de trabajo (por 15 millones de pesos) que la artista recibió al convertirse en la ganadora del premio Oma al Arte 2017. Un programa que vio la luz en el 2015 y que selecciona anualmente a un creador colombiano para comisionarle una obra que sea presentada en la siguiente versión de la Feria.

Un formato que permite a Artbo no solo especializarse en la línea de circulación y comercialización de la producción artística, sino sumar nuevos ingredientes a la intención de apoyar directamente algunas iniciativas de creación, apartándose ya de los nuevos nombres y entrando en el panorama de los artistas más relevantes e influyentes de este momento en Colombia.

La obra de Echeverri, además hace parte de las piezas que conforman Sitio, una sección que convoca a las obras de formatos no tradicionales de exhibición, al menos para las ferias, y que se empieza a fortalecer como una de las líneas conceptuales que conforman lo que hoy es el evento: Un espacio en el que confluyen los conceptos más tradicionales de las ferias de arte y algunas miradas más contemporáneas sobre las múltiples acciones e iniciativas que requiere el proceso de ampliar el público de las artes visuales en nuestro país, propiciar el establecimiento de una relación emocional e intelectual entre los espectadores y la producción artística, con la intención de fortalecer un mercado que no solo gire en torno al coleccionismo clásico.

Acá van algunos apartes de la obra de Clemencia Echeverri y una entrevista con ella no solo sobre Elegía sino sobre su proceso creativo.

Referentes: estéticas, géneros y políticas

Diálogos a través del tiempo: Diagramas de genealogías e intersecciones de género, curada por Pilar Tompkins, es una muestra que explora las conexiones entre las preocupaciones estéticas de los movimientos artísticos del siglo XX, y sus asociaciones con el arte feminista, queer, los discursos de género, y los legados intergeneracionales en la obra de artistas emergentes. Esta muestra, que este año articula la sección Referentes de ARTBO, se divide en cuatro ejes temáticos con piezas de más de catorce galerías desde las cuales se piensan las preguntas por el cuerpo, lo íntimo, la marginación y la otredad en relación con las disputas estéticas sobre la idea de género.

Artecámara

La convocatoria para artistas jóvenes recibió 1.474 aplicaciones de artistas de todo el país. Los 34 seleccionados participarán en la edición número 14 de ARTBO. Vean aquí sus proyectos y escuchen la idea detrás de sus piezas en sus propias voces.